Una botella de Peptobismol para Margarita

Primera temporada, Uncategorized October 30th, 2008

Peptobismol

Melissa me prohibe hacerlo. Me dice que es huachafo, tonto -hasta insultante- regalarle una botella de Peptobismol a la chica que quiero enamorar. A mí me parece dulce, le digo por teléfono y ella se burla a carcajadas y yo me siento más tonto.

Entrevisto a Margarita hace algunas semanas, luego de mucha insistencia. La he llamado mil veces y nunca hemos quedado en nada, siempre está ocupada o su asistente me informa que se encuentra en una reunión. Un día camino por la Av. Larco y decido buscarla. Parado en la puerta de su oficina, la llamo y le digo estoy abajo. Hagamos la entrevista de una vez, yo te espero y ella accede. Me quedo leyendo un libro que me acabo de comprar -edición pirata- hasta la página 47 por 35 minutos.

Estoy condenado a conseguir una maldita botella de Peptobismol. Salgo de casa y decido recorrer las farmacias que se agrupan en el centro comercial de mi barrio. Nadie vende el producto rosado. Todos me ofrecen Bismutol, que es igualito, jóven, hasta mejor, me aseguran las tiernas empleadas de los establecimientos que recorro. Si no hay Peptobismol en todas estas farmacias, es probable que no exista el producto en Lima, pienso, y lamento no poder regalarle una botella de Peptobismol a la chica que me gusta y no, pues, no es la voz enviarle al trabajo una botella de Bismutol con una notita debajo que diga: “Sorry, no venden Peptobismol en Lima”. Es cojudo, es idiota, rompe todo el romanticismo de recibir el producto original como obsequio.

Llego a casa y, creo, por primera vez en la historia de mi messenger, cambio el nick que he tenido desde el primer día por el mensaje “¿Alguien sabe dónde venden Peptobismol?” y, en cuestión de segundos, Melissa me abre una ventana de diálogo con un emoticón que dice “NO” -así, en mayúsculas- y va mutando en todos los tamaños y todos los colores. Luego de dos segundos, aparece el mismo emoticón seguido por un “no lo hagas”. ¿Estás loco, huevón? ¿Cómo carajo vas a regalarle una botella de Peptobismol? ¿Qué mierda va a querer decir eso? ¿”Esto es para que no te tires pedos”? No seas huevón. Llévale un ramo de flores, una caja de chocolates, pero no Peptobismol. No seas cojudo, termina de sentenciar Melissa.

Margarita me encuentra en la puerta de su oficina, leyendo mi libro pirata. Como nunca la he visto, ella se acerca a saludarme y me paro rápido y empiezo a conversar con ella como si nos conociéramos de toda la vida o como si nos hubiésemos visto ya algunas veces. Prendo la cámara y empieza la entrevista. Conversamos de cualquier cosa, predeciblemente del amor y las relaciones de pareja. Llegamos a un centro comercial donde encuentro a un perrito encerrado en el automovil de su dueño, que ha ido, presumiblemente, a hacer sus compras al supermercado que está cruzando la calle. Interrumpo la conversación y ambos nos enternecemos por el lindo cachorrito.

Natalia, que ahora vive en Alemania, me habla por el messenger y me dice “En Pharmax”. Yo no entiendo a que se refiere, pues me he quedado pegado a la reprimenda de Melissa y ahora cada vez que pienso en Peptobismol pienso en los pedos de Margarita. En Pharmax seguro venden, pues. ¿No dices que quieres saber en dónde venden Peptobismol? ¿O tu nick es de otro día?, me pregunta Natalia, que ha vivido muy cerca a Pharmax hasta hace algún tiempito y siempre supo celebrar toda la variedad de productos de comida, bebida y entretenimiento que ofrece ese distinguido establecimiento a los vecinos de San Isidro.

Me pongo una casaca, pues hace frío en Lima, y camino, contento, las tres cuadras que me separan de la combi que me llevará a Pharmax. Todo el trayecto me acompaña un disco de Green Day, que me gusta poner en mi Ipod rosado -sí, rosado como el Peptobismol- cada vez que estoy contento.

Llego a Pharmax y, emocionado, corro hacia la sección de la farmacia y tras una rápida revisión -ya tengo experiencia buscando Peptobismol en los anaqueles de farmacias- solo logro divisar unas botellitas rosadas, igualitas, que dicen Bismutol. Me acerco donde la amable señorita -¿por qué todas las empleadas de farmacias serán tan amables?- y le pregunto si, por casualidad, tienen Peptobismol. Sí, sí tenemos, me responde mientras aplaudo asolapádamente con mis guantes negros y pienso qué tonto. Natalia hace tres años me cuenta de todas las cosas importadas que venden aquí, y hago un rápido paneo a toda la tienda y pienso debería venir por acá más seguido a comprar cosas bonitas, y escucho jóven, su Peptobismol y volteo a sonreírle a la señorita queriendo felicitarla por su amabilidad y encuentro una botella de Bismutol encima del mostrador. Pero, cómo ¿no me dijo que vendían Peptobismol? reclamo, algo entristecido, a la señorita de Pharmax. Ay, jóven. Esta es la versión peruana. Es igualita, jóven, hasta mejor, me asegura.

Ya en un parque miraflorino lleno de árboles de olivo, le pregunto a Margarita si está algo nerviosa por el tremendo evento cultural que están organizando en su trabajo. Sí, super nerviosa. Esta es la peor época del año, se me pelan las manos, me da gastritis, me cuenta mientras rie, justo ahorita iba a ir a la farmacia a ver si conseguía Peptobismol y yo ahh, absolutamente psicosomático…, bromeo y ella sí, sí, super somática y yo remato con yo lo superé con algunos años de terapia, y los dos reimos y hablamos ahora de cualquier otra cosa, del clima, de su banca preferida en el parque, de las zapatillas converse que tanto nos gustan a los dos, y ahora sé que mi primer regalo para Margarita tendrá forma de zapatilla y el segundo forma de botella.

Salgo de Pharmax molesto, escogiendo algo super no tan alegre en mi Ipod para que me acompañe todo el camino de regreso a casa. Le pongo play al Unplugged de Nirvana -que hace poco he adquirido en vinilo- y me subo a la primera combi que pase frente a mí. La universidad Católica -u otra universidad, qué interesa- ha colocado por toda la avenida cárteles enormes que dicen -en letras gigantes- “!Globalízate!” y anuncian no sé que programa de no sé que especialidad. Decepcionado, pienso para qué carajo sirve un mundo globalizado si no puedo comprarle una puta botella de Peptobismol a la chica que me gusta.

18 Responses to “Una botella de Peptobismol para Margarita”

  1. memoria ozono Says:

    LC, qué sorpresa descubrir que escibías así! Recién te descubrí ayer y leí todos tus posts. Cada uno me ha dejado algo: un recuerdo, una sensación, una frase, un nudo en la garganta, una imagen, una sonrisa, una emoción. Un gusto, realmente. Te seguiré la pista

    LC: Hey! Gracias por la visita y espero regreses pronto.

  2. NepTunia Says:

    Muy ameno, de principio a fin me capturó totalmente! te juro que pensaba que terminaría en que encontrabas la puta botella de Peptobismol, se la regalabas a la chica que te gusta y hacías la continuación en otro post, bueno!, el final de todas formas me gustó mucho.

    Suerte con la chica Peptobismolica* =)

  3. lucy Says:

    esta historia es antiguita no?.. la de las maravillas jeje

  4. marte Says:

    busca en el aeropuerto

  5. Armando Says:

    Q chevere q tengas el dico en vinilo!!!! del Unplugged de Nirvana …

    Suerte con esa chica ….

    AD

  6. Josefina Says:

    ¿Qué tiene de malo regalarle una Peptobismol a la chica que te gusta? Me han regalado cosas más caras y menos útiles gente menos interesante osea que está bien.. Te prometo que cuando vaya a algun lado fuera de Lima pregunto si hay…

  7. Cesar M. Says:

    Mmmm! esas escenas me resultan conocidas. Margarita andaba vestida de negro y buscando novio? Es tan paja estar al limite de la ficción y lo real. Tengo linkeado, también, este blog al mio.

    Saludos

    Cesar Melgar
    Pd: Nos debemos unas chelas!

  8. JP Says:

    Consigue alguien que viaje pues huevón!
    O compralo en Amazon (Si, ¡venden!) y traetelo con con SkyBox o Ienti. ¿De que sirve la globalización si no para regalarle Peptobismol a la chica que te gusta?.

  9. Cabeludo Says:

    muchacho, tienes en amazon la mejor variedad de peptobismol rosadisimo y en todas las presentaciones,yo recomendaria de yapa las masticables para niños, seria un golazo….

  10. Joaquina Says:

    Quisiera q mi novio me regale algo tan útil como un Peptobismol, y dejarme de comprar huevadas q solo me engordan y hacen daño!

  11. Carina Says:

    que tal cantidad de cojudeces…

  12. adolfo Says:

    jajaja… parece un chiste pero hay cosas, que solo las comprende uno mismo y ese afan de regalarle uN peptobismol a la cica te gusta , me parece algo super tierno , chevre L.C, PENSE Q EL RA EL UNICO WON QUE PIENSA EN REGALAR COSAS MAS UTILES A UNA FLACA, PERO YA VEO Q LA COMUNIDAD ES BIEN AMPLIA, ESCRIBES MUY BIEN POR CIERTO

  13. Panconqueso Says:

    Me parecería de puta madre que el chico al cual le gusto me regale una botella de Peptobismol. Yo vivo justo por Pharmax y se me vino la imágen a la cabeza, alucina que ahora puedes encontrar ese producto, yo también estuve buscando por todo Lima esas gelatinitas minúsculas que vienen enfrascadas en empaques de plástico de sabor a uva.
    Persevera, LC

  14. chinitto Says:

    Exelente las descripciones y como lo cuentas , dejas sorprendido ya vemos q no solo eres bueno con las camras y entrevistas ; de escritor la haces ;) Buena LC ,saludos!!!

  15. Almacero Says:

    Con este post definitivamente te convertiste en uno de mis favoritos momentáneos. No por la originalidad, no por la apologia de las cosas simples (e incluso ridículas) que entrelazadas hacen una buena historia, sino por la genialidad con que está estrito tu blog. Hay una gran sensibilidad y profundidad que se mimetizan muy bien con lo que escribes. Te pondré entre mis contactos de blogs :D

  16. Junior Says:

    eres lo maximo T_T como escribes es tan genial

  17. jerfire Says:

    es imprecionante como un medicamento como este se torna tan necesario para nuestras vidas diarias! http://green.com

  18. Heliospa Says:

    he descubierto hoy este blog y hace mucho que ni encontraba algo tan fresco, me he leído ya más de 5 post… y eso que mi trabajo implica navegar todo el día por internet.
    Enhorabuena y por aquí estaré seguido por el placer de leerte.
    Gracias

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