Recuerdos de un evasor de impuestos

Cassette

Recuerdo que cuando tenía 16 años, el Chino Hamann me regaló su tinte de pelo color rojo. Se llamaba Punky Colour y tenía un olor riquísimo. Lo compró en El Hueco, una tienda de discos que quedaba frente al centro comercial Camino Real en donde, a veces, nos gustaba andar. No recuerdo cuantas veces me tení el pelo de rojo, pero registro claramente como algunas personas en la calle se burlaban de mi. Extraño el olor de ese tinte. (Hamann también me regaló mi polo favorito de Ramones, que mi mamá ha tratado de echar a la basura al menos unas 10 veces y que aun logro conservar).

Recuerdo que cuando tenía 14 años me gustaba una chica que vivía frente a mi casa que tenía 10. Era una niña. Me gustaba muchísimo Claudia. Tenía cara de angelito. Me paraba en la sala de mi casa y podía divisar perfectamente la ventana de su cuarto, que tenía una iluminación cálida y parecía literalmente un cuarto de esas casas en miniatura de muñecas que a las niñas tanto le gustan. Solo conozco su apellido, Arana, porque mis papás eran amigos de la familia de su mamá. Durante un largo periodo me obsesioné con ella. Ella se dio cuenta. No me molestaba. Recuerdo que un día desperté de madrugada e instintivamente me dirigí hacia la sala de mi casa para ver si, de casualidad, la luz de su cuarto estaba prendida. Claudia estaba parada en su ventana, mirando hacia mi sala. Me hizo hola con la mano, sonrió y se fue a dormir. Nunca la volví a ver. Le tomé una foto una vez.

No recuerdo la primera vez que escuché rock, probablemente a los 5 o 6 años. Me gustaría recordarlo. Si supiera la fecha exacta lo celebraría cada año con una fiesta. Lo juro. Me recuerdo a mi mismo ya disfrutando del rock, grabando música de la radio, cuando la radio -y sobre todo algo llamado Studio 92- pasaba muy buenas canciones. Tenía un cassette marca Pioneer (que hace poco descubrí que se pronuncia payonier y no “pioner”) en el que mi mamá había escrito “LC Rock” y que parecía no terminarse jamás. Recuerdo prender la tele y ver los rankings musicales: Poison, Bon Jovi, Guns n´Roses y hasta cosas fresonas como Madonna, pero cosas fresonas pajas. Recuerdo que, cierto día, mi tío sacó de su closet el Slippery when wet, de Bon Jovi, en vinilo. Recuerdo inmediatamente pensar me encantaría coleccionar vinilos.

Recuerdo la vez que compré mi primer CD: In utero, de Nirvana. No recuerdo como junté el dinero para adquirirlo (25 cocorocos a los 16 años parecían una millonada) pero recuerdo llegar a mi casa, colocarlo en mi pequeño equipo y pensar este es el inicio de una gran colección. Recuerdo cuidar los CDs como oro, y renegar de la gente que los maltrataba. Recuerdo como me gustaba leer hasta el último pedazo de información de los booklets (los libritos que acompañaban el disco). Recuerdo cada dos semanas sacarlos y colocarlos encima de mi cama (cuando mi colección constaba de la modesta cifra de 10 CDs, básicamente Nirvana y Green Day) y limpiarlos, uno a uno, con unos papelitos que mi abuelo me había regalado para limpiar mis lentes.

Recuerdo que a los 15 reuní mi pequeña colección de revistas pornográficas (una Playboy, una Penthouse, una Hustler y otra revista mexicana cuyo nombre no puedo recordar) y se las regalé al tipo que pasaba por mi casa gritando ¡botellas, botellas!. Me estaba volviendo demasiado fan de la masturbación -como lo soy ahora, sin hacerme muchas bolas- y decidí liberarme del pecado. Fue una jugada realmente estúpida, pero hace algunos años logré recuperar mi primera Penthouse a la módica suma de un sol en el Jiron Quilca.

Recuerdo la primera vez que coqueteé con una chica. Es decir, que gileé con una mujer. Estabamos al fondo de una estúpida discoteca barranquina, alejándonos del espantoso ruido, y empezamos a conversar. Mientras conversábamos, y la hacía reír y se mostraba interesada en continuar la cháchara, me di cuenta que me la estaba gileando. Fue bonito sentir que gilear era tan facil como hablarle cosas pajas a una chica, hacerla sentir cómoda y robarle una sonrisa de rato en rato. Todo a ritmo de Gimme the power, de Molotov, probablemente la única canción buena que el DJ tarado de esa discoteca puso en toda la noche.

Recuerdo, finalmente, que mi papá siempre nos llevaba a la playa de chicos. Lo que no recuerdo bien es si la playa realmente me gustaba o, como cualquier niño, solo acataba los planes de diversión de la familia. Recuerdo que para ingresar a la playa había que pagar una cierta cantidad de dinero y que un señor con unos tickets en la entrada era el encargado de hacer la cobranza. 5 soles, señor… y mi papá respondía ya ¿…y sin ticket? y el responsable señor encargado de las cobranzas le respondía inmediatamente ahh, ya. sin ticket dos soles, señor.

9 Responses to “Recuerdos de un evasor de impuestos”

  1. eliana Says:

    recuerdo qe el mismo señor de las botellas me canjeaba pollitos medios muertos. jajjaja

  2. Sick Says:

    Mi primer disco tambien fue el In Utero y es el unico original que tengo xd

  3. reynaldo Says:

    si no me equivoco era pucusana…pero si me acuerdo…jeje, que vivo tu viejo, a mi viejo si le cobraban las 5 lucas :)
    y, oye, que paja tener como primer disco el “In Utero”, fue uno de los primeros casettes que compre, sin embargo fue un regalo :S… me costo 3 lucas!!!!! jeje como quisiera ese casette ahora.

  4. ro Says:

    in utero, que buen disco, el mio fue take off your pants and jackets de blink 182

  5. sleepwalker Says:

    mi primer disco fue Ballbreaker de AC/DC, me costo algo de 40 lucas. Io tambien juntaba mis discos y me ponia a leer los booklets o libritos q vienen con los cd’s.

  6. isabel Says:

    :)

  7. Fred Says:

    El primer CD que me regalaron (comprado en el antiguo Polvos Azules) fue el “Cowboys From Hell” de Pantera.
    El primer CD que compré (en Galerias Brasil) fue el “The Head On The Door” de The Cure.

  8. H3 Says:

    Hola!
    Hey, bravo tu relato, me identifique cuando comentaste sobre tus primeros Cd’s. La verdad no puede empezar a comprarlos, o a cultivar gusto x la músika, sino de adulto, e igual que tu me gusta leerlos y escucharlos *antes de ir a chambear pa q te den energia ps:)
    Tambien empece con Green Day, aunque mis gustos son un toke más “hardcore”.
    Por que no le das una chekeada a mi blog?:

    elplacerdelosoidos.blogspot.com

    Saludos!

  9. la chava sari Says:

    emotivo es recordar todo lo q paso en esos años maravillosos q es la adolescencia mucha nostalgia

    casi en mis epocas ya no existia el casette pero si recuerdo a los 13 años me compre uno pero de puritio rock en español lo maximo ejjjjejee

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