Doménica y el parque

Ciudad, Primera temporada November 17th, 2007

Parque1

Me gusta tu nombre, le digo a Doménica. Gracias, me devuelve una sonrisa tierna, y no puedo dejar de sonreirle a esta niña tan bella de nombre tan bonito. Doménica me ha llevado a uno de sus parques favoritos y nos hemos echado, panza arriba, en un sector del pasto que parece haber sido extraído del parque de los Telettubies.

Hace semanas no me sentía tan cómodo, le digo, mientras me estiro encima de la grama humeda y miro, atento, al cielo. Doménica, mira las nubes, no se mueven, le digo asombrado, y ella sí se mueven, dame la mano, quédate mirando un rato y concéntrate. Entonces yo, acatando sin dubitar las órdenes de Doménica, me relajo, y poso mi mirada atenta sobre las nubes.

La escena no podría ser más linda. Alucino un momento, pues quedarme pegado a las nubes me relaja de un modo casi alucinatorio, y me veo a mi y a Doménica desde arriba, desde lo alto de un helicóptero, y parece Eternal sunshine of the spotless mind, pero en lugar de nieve nos rodea verde, mucho pasto verde y plantitas de todos los colores y sabores.

Tienes razón, las nubes se mueven, le digo emocionado y ella ¿ves? te lo dije, todo era cuestión de verlo con calma. Y ahora me siento como un niño dentro de esos sueños donde todo es perfecto. Donde, al despertar, permaneces con una sonrisa por algunos segundos, porque aun crees que todo lo que has experimentado es real. Yo, en este momento, puedo sentir que todo esto es real, por eso no desaparece mi sonrisa con sabor a pasto húmedo, y, aunque estoy mirando hacia el cielo, puedo saber que Doménica también está sonriendo. Ella sonríe porque yo sonrío y porque las nubes se mueven.

¿Qué pasa si nos peleamos? ¿Qué pasa si nos hacemos daño?, pregunta Doménica. No tenemos razón para pelearnos, ni para hacernos daño, le digo. Ella voltea hacia mí, me regala un beso y me dice que me quiere. Yo también te quiero, Doménica, le susurro al oído. Y ahora los dos nos queremos.

Doménica empieza a predecir nuestro futuro como pareja. Chiquito, todos los días vendremos a este parque, y recordaremos lo lindo que la pasamos viendo las nubes moverse, se emociona. Yo, también emocionado -porque me encanta que me diga chiquito, a pesar que la pequeña es ella- la ayudo a recrear una historia feliz, y agrego claro, y después iremos a mi casa o a tu casa a escuchar música y a quedarnos dormidos juntos, de la mano, o abrazados, y siempre pensaremos que estamos en nuestro parque. Claro, música, ¡música!, dice ella, y saca su Ipod, con esos audifonos blancos que tanto detesto pero que no voy a dejar que arruinen este momento, y pone un disco de Lou Reed, me pasa uno de los auriculares, que inmediatamente poso sobre mi oído izquierdo, y continuamos contando nuestra historia.

Nos quedamos dormidos sin darnos cuenta y, al despertar, me encuentro en medio de un bosque nocturno abrazando a Doménica. Una camioneta del serenazgo de Miraflores se detiene en la esquina del parque y un efectivo se acerca y, creyendo que estamos ebrios, nos comunica que está prohibido tomar en la vía pública. Yo, un tanto sobreprotector, le hago un ademán de silencio, pues no quiero que despierte a Doménica. No estamos tomando, jefe, estábamos mirando las nubes, despierta ella a mi lado, y creo que el serenazgo se enamora de su sonrisa o de su dulce voz, porque trata de buscar -sin exito- alguna botella de licor alrededor nuestro, se da la media vuelta y se va.

Amo el sabor a pasto húmedo y amo haberme quedado dormido junto a Doménica. Me levanto de aquel bello parque de los Teletubbies pensando en cuantas hormigas me deben haber picado, y cargo a Doménica, que se deja cargar como una bebé.

Al ratito se escapa de mis brazos, se aleja un poco de mí y regresa corriendo para colgarse de mi espalda. Llévame así a mi casa, me dice y yo Doménica, que lindo nombre tienes, y ella ríe.

Llegamos a su casa y tenemos que ingresar, con mucho cuidado, por la ventana de su habitación, que está en el primer nivel y da hacia la calle. Doménica divisa su cama, se lanza sin temor hacia ella y provoca un tremendo ruido que estoy seguro despertará a todos en su casa. Doménica, mejor me voy, le anuncio y ella no, chiquito, tápame primero, que tengo frío. Entonces, rápidamente, jalo un poco las cobijas hacia el cuerpo de Doménica, que se encuentra aferrada a su cama con motivos de Winnie Pooh, y la tapo. Le doy un beso en la frente, salto tórpemente la ventana y me voy.

Camino hacia casa contento, repitiendo mil veces la única canción que tengo de Lou Reed en mi Ipod, y pensando lo feliz que soy con una chica que me quiere y disfruta conmigo viendo el movimiento de las nubes.

20 Responses to “Doménica y el parque”

  1. Alan Says:

    Cautivador, buen feeling, me dieron ganas de mirar al cielo

  2. marco Says:

    Doménica

  3. blue dreamer Says:

    cuanta ternura…

  4. Rosy Says:

    Lo mas lindo de esta efimera realidad son los detalles mas sencillos que te hacen sentir a pleno.
    Un beso niño Luis.

  5. Qeit Says:

    descubriste la vida.

  6. joaquin Says:

    Genial!!, navegar viendo nubes es TODO y con alguien que te hace sentir el la unica persona en la tierra es lo maximo… a mi me paso algo asi una ves, q afortunados los q vivimos algo parecido

  7. normix Says:

    monsefu

  8. alicia Says:

    no solo se ven las nubes. el techo puede ser tb muy plastico, sobre todo si lo ves junto con alguien.

  9. TuT una fan Says:

    Hermoso …

  10. KikeX Says:

    Que complicado poder encontrar a alguien que disfrute de cosas tan esenciales.

    Esperaba que el efectivo de serenazgo te diga que el césped no era para echarse sobre él pero veo que hay más libertades.

    Muchas felicitaciones, ya quisiera yo tener una vida tan ordenada y fantástica.

  11. Jime Lindi Says:

    Está precioso. Me gustó muchísimo LC, felicitaciones. Amo a las doménicas de la vida y a los chiquitos que cuidan y se dejan cuidar. Nos vemos.

  12. Armando Says:

    Lindo nombre (Domenica) y linda historia!!! bien LC …

  13. Anónimo Says:

    ola domenica

  14. HOLISSSSSSSSS Says:

    DISCULPA NUNCA ABIA CONOSIDO HASTA EL DIA DE HOY UN A PERSONA QUE TUBIESE MI MISMO NOMBRE YO TAMBIEN ME LLAMO DOMENICA Y QUE BONITO ESTA TU HISTORIA !!!!!!!!!

  15. DOMENICA ALMENAR Says:

    SOLO EN LAS COSAS SIMPLES DE LA VIDA SE ENCUENTRA LA FELICIDAD.TAMBIEN ME LLAMO DOMENICA.

  16. Doménica Natalia Says:

    Hola:
    Acabo de leer el cuento más hermoso que haya leido en mi vida.
    Yo me llamo Doménica también, pero soy Doménica Natalia y vivo en Panamá.
    Pienso yo que no todas las Doménicas del mundo tienen la misma suerte porque yo aún no he encontrado alguien que me diga y escriba para mí cosas tan lindas.
    Oye Doménica, la de la historia! Qué afortunada eres!!!!!
    Un beso especial
    y un abrazo

  17. nadi Says:

    ke envidiaaa!!
    muy bonita tu historiaa LC.

  18. Domenica Cruz Says:

    Al igual que mis otras tocayas, tampoco habia leido algo tan lindo que fuera escrito para una DOMENICA, me gusta mucho XD

  19. Gab Says:

    No ntiendo xq si a Normix le aburre tanto… sigue leyendo. Ya habrá perdido como 30 hora leyendo 2 historias.

    Me encantan las fotos que publicas, sobre todo ésta!! Un paisaje nocturno!! Waa

  20. Gerαldine♥ Says:

    Owww!
    que αrte.. que estilo, reαlmente me αsombrαs
    y que suertudα eres Domenicα (:

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