Soñé con un gatito

Posted by LC on December 16th, 2010 filed in Primera temporada, Uncategorized

gatito

Soñé que tenía un gatito o que quería un gatito o que un gatito llegaba a casa y era super bienvenido (o algo así).

Creo que fue el resultado de grabar tantos gatitos o de pensar como me encantaría tener un gatito cada vez que estoy en casa de alguien que tiene uno o en cada ocasión que una persona me habla entusiastamente de ellos.

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#Yoconfieso

Posted by LC on September 18th, 2009 filed in Primera temporada, Uncategorized

Tweetdeck

Que soy un muchacho sensible (suena a cliché pero es cierto, y es jodido empezar esta serie de confesiones diciendo soy un muchacho sensible, pero es cierto). Que me conmueve viajar en combi con viejitas que le preguntan cada cinco minutos al cobrador ¿falta mucho para…? porque me hacen recordar a mi abuela y me dan ganas de decirle, sonriendo, oe Ita, ya no jodas, yo te voy a avisar cuando lleguemos. Que, a veces, los días soleados me ponen de buen humor -sobre todo si llegan con un ligero airecito helado- a pesar que odio el sol, el calor, la playa y todo lo que se le parezca. Que he encontrado algo que me pone de buen humor en las mañanas: ver videoclips en VH1 mientras me divierto en la computadora y tomo cacao orgánico. Continua leyendo esta historia »

La bailarina y el renegón

Posted by LC on May 25th, 2009 filed in Primera temporada, Uncategorized

Chocolate

Me he dado cuenta que ultimamente reniego de todo. B me cuenta que fue a un bar y encontró una mujer felizmente embarazada (y muy próxima a dar a la luz). La mujer bailaba como una demente y, a pesar de tener una gran carga en su vientre, parecía hacerle feliz hacer a su marido feliz. B se le acercó en el baño y le dijo tú debes amar a tu esposo, no? y la mujer -enamorada, extasiada por el baile y seguramente sobando orgullosamente su pronunciado vientre- le respondió que sí, que amaba a su esposo, que él había tenido muchas ganas de bailar y no quería desilusionarlo.

¿De qué sirve que estén felices bailando en ese bar de mierda si es muy probable que se divorcien un par de años después que tengan al hijo? respondió el aguafiestas que llevo dentro. Está bien, pues. Que vivan el momento. Nadie se muere, finalmente, de un divorcio se defendía rapidamente B, que, de hecho, se había quedado enamorada de la imagen de la bailarina embarazada.

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Recuerdos de un evasor de impuestos

Posted by LC on April 26th, 2009 filed in Primera temporada, Uncategorized

Cassette

Recuerdo que cuando tenía 16 años, el Chino Hamann me regaló su tinte de pelo color rojo. Se llamaba Punky Colour y tenía un olor riquísimo. Lo compró en El Hueco, una tienda de discos que quedaba frente al centro comercial Camino Real en donde, a veces, nos gustaba andar. No recuerdo cuantas veces me tení el pelo de rojo, pero registro claramente como algunas personas en la calle se burlaban de mi. Extraño el olor de ese tinte. (Hamann también me regaló mi polo favorito de Ramones, que mi mamá ha tratado de echar a la basura al menos unas 10 veces y que aun logro conservar).

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Un disco de fotos

Posted by LC on April 9th, 2009 filed in Primera temporada, Uncategorized

Disco de fotos

En medio del aburrimiento, abro mi closet en busca de algún DVD o VHS interesante (me faltan pasar muchos VHS a DVD, pienso). Abro el primer cajón, donde archivo una serie de discos con documentos, o mi versión de eso, y encuentro un DVD que dice Backup fotos 1, 2 y 3. Recuerdo inmediatamente la época en la que me obsesioné por tomar fotos. Me había comprado una Sony Cybershot y disparaba tanto que prácticamente podía armar secuencias animadas de muchos eventos y momentos x.

Saco el disco, lo llevo a mi sala y lo coloco en mi DVD player, que lee archivos jpg, y me echo en mi sofá rojo.
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Al teléfono con Mariana

Posted by LC on April 5th, 2009 filed in Primera temporada, Uncategorized

Chanchito

Se desarrolla la siguiente conversación telefónica.

-¿Alo? ¿Cabina? (responde una voz seria).
-Hola, qué tal. Quería comunicarme con Mariana…
-Ella está en programa. Está ocupada…
-Ahh. Bueno, lo que pasa es que me comuniqué con N. y me dijo que Mariana podía contestarme en este teléfono.
-Ahh, ya. Un ratito.
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Buscando a Joyce Camino

Posted by LC on January 7th, 2009 filed in Primera temporada, Uncategorized

Joyce Camino

Estimada Miss Joyce:

No creo que me recuerde. No la culpo. Han pasado 20 años. Pero yo si la recuerdo. Usted fue mi profesora de Kindergarten, y nos repartía galletas Coronitas y jugo de naranja en el refrigerio. Y me encantaba. Ahora la ando buscando. No sé muy bien por qué.

El otro día, meses atrás para ser exactos, me animé dar el primer paso a esta suerte de investigación no periodística que estoy realizando. Fui al colegio, es decir, al local del Kinder, que queda cruzando la calle del colegio. Me recibieron muy bien. Se acordaban de usted. Inclusive el vigilante era el mismo, y se acordaba de mí.

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Buenos días, buena suerte

Posted by LC on November 26th, 2008 filed in Primera temporada, Uncategorized

Osito

I.
Salgo de casa apurado por la mañana. Para variar, voy a llegar tarde a una entrevista. Mientras corro las tres cuadras que separan mi casa de la avenida pienso en alguna buena excusa. Disculpa, se me hizo tarde, es la primera. Demasiado cojuda, pienso. ¿Qué carajo significa se me hizo tarde? Nada. Significa sorry, me quedé hueveando. Super antiprofesional. Y yo debo dar la imagen que soy un profesional, pienso, mientras me rio de mí mismo y reniego porque me acabo de bañar y ya estoy sudando por salir tarde y tener que correr hacia la avenida. Discúlpame, me perdí. Hace tiempo no venía por aca, se me ocurre decirle al actor al que tanto he jodido por una entrevista y ahora hago esperar. No, pues. Él sabe que amo Barranco y va a sonar recontra fake si le digo me perdí. Mal. En eso, ya pensando en profesionalismo, recuerdo que, las no pocas veces que me han entrevistado a mí, los periodistas -haciendo gala de la profesión- han llegado siempre tarde, re-tarde. Mil disculpas, nos demoramos en otra comisión, se excusan siempre. Y ahora sé que lo que tengo que decir es discúlpame, Javier, se me hizo tarde en otra entrevista y asunto arreglado.

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Por qué no te voy a gustar

Posted by LC on November 4th, 2008 filed in Primera temporada, Uncategorized

Por que no te voy a gustar

Porque soy un haragán del carajo. Porque soy incapaz de lavar un plato. Porque no muevo un dedo para averiguar por qué la señora que limpia mi casa todas las semanas -y que lava todos los platos que yo no lavo- no ha venido hoy. Porque soy demasiado flojo como para ir al supermercado una vez por semana. Porque toda mi casa está llena de medias y calzoncillos sucios que nunca llegan al bote de basura (excepto cuando viene la señora a limpiar). Porque soy incapaz o flojo para eliminar a las hormigas que recorren mi cocina. Porque siempre boto pequeñas miguitas cuando como en tu casa y, luego, soy demasiado flojo para eliminar a las hormigas que vienen por mi culpa. Porque te da verguenza que no sepa explicar bien mi trabajo (que hago una entrevista diaria y luego me echo a mi cama a chatear lo que resta del día y que, sí, me pagan por eso). Porque aprovecho mi programa de blogovisión para coquetear con todas las actrices que quiero conocer o quise conocer desde mi adolescencia. Porque todo el día me pongo cremas y sprays marca Victoria Secret con sabor a goma de mascar y eso no es de hombres. Porque todo el día me transporto en combis porque no me gusta tomar taxis. Porque cuando tomo taxis siempre pido Taxi Seguro y cuando llegan a la puerta de tu casa mi paranoia me obliga a preguntar a nombre de quién está el taxi para que el chofer diga mi nombre y así asegurarme que el taxi sea verdaderamente seguro. Porque jamás te regalé un tornamesa y gasté ese dinero en comprarme más vinilos. Porque paro demasiado pendiente de la actualidad política nacional. Porque te aburres cuando veo noticias. Porque cuando cambias canales en tu televisor a veces te obligo que pongas el canal de noticias. Porque escribí una crónica sobre un desastroso bar y ni siquiera cambié el nombre a tus amigos yuppies. Porque soy adicto a la internet y me parece bien. Porque cuando me da flojera no hablo con nadie. Porque cuando estoy entusiasmado hablo demasiado. Porque, según tú, todo el día coqueteo con mis “amigas” por messenger. Porque a veces trato mal a la gente que me cae mal. Porque a veces no me baño todos los días. Porque jamás usaré una de esas colonias de hombre. Porque no sé o no me gusta o me da flojera ir a cenar a uno de esos restaurantes bonitos. Continua leyendo esta historia »

Una botella de Peptobismol para Margarita

Posted by LC on October 30th, 2008 filed in Primera temporada, Uncategorized

Peptobismol

Melissa me prohibe hacerlo. Me dice que es huachafo, tonto -hasta insultante- regalarle una botella de Peptobismol a la chica que quiero enamorar. A mí me parece dulce, le digo por teléfono y ella se burla a carcajadas y yo me siento más tonto.

Entrevisto a Margarita hace algunas semanas, luego de mucha insistencia. La he llamado mil veces y nunca hemos quedado en nada, siempre está ocupada o su asistente me informa que se encuentra en una reunión. Un día camino por la Av. Larco y decido buscarla. Parado en la puerta de su oficina, la llamo y le digo estoy abajo. Hagamos la entrevista de una vez, yo te espero y ella accede. Me quedo leyendo un libro que me acabo de comprar -edición pirata- hasta la página 47 por 35 minutos.

Estoy condenado a conseguir una maldita botella de Peptobismol. Salgo de casa y decido recorrer las farmacias que se agrupan en el centro comercial de mi barrio. Nadie vende el producto rosado. Todos me ofrecen Bismutol, que es igualito, jóven, hasta mejor, me aseguran las tiernas empleadas de los establecimientos que recorro. Si no hay Peptobismol en todas estas farmacias, es probable que no exista el producto en Lima, pienso, y lamento no poder regalarle una botella de Peptobismol a la chica que me gusta y no, pues, no es la voz enviarle al trabajo una botella de Bismutol con una notita debajo que diga: “Sorry, no venden Peptobismol en Lima”. Es cojudo, es idiota, rompe todo el romanticismo de recibir el producto original como obsequio.

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